A los 40, dicen, a los hombres nos sale barriga cervecera. Como si la culpa fuera de la birra.
Spoiler: no es la cerveza.
Es no entender tu cuerpo. Es comer sin saber qué te sienta bien, qué te frena o qué necesitas de verdad. Y eso no entiende de género, ni de edad, ni de los 40 años. Le pasa a cualquiera, con o sin barriga.
No es la cerveza. Eres tú, sin un plan que te haga caso.
Por curiosidad, o porque algo de esto te suena. No le des más vueltas tú solo.
Sin compromiso. Solo una conversación.