Dieta Keto: ¿atajo mágico o callejón sin salida?

Si llevas un tiempo intentando cuidarte, es muy probable que hayas oído hablar de la dieta Keto.
O que alguien te haya dicho eso de:
“He dejado los carbohidratos y he perdido un montón de peso”.

Pero no es oro todo lo que reluce.
Voy a hablarte claro y sin humo de la dieta Keto.

¿Qué es exactamente la dieta Keto?

La dieta cetogénica (o Keto) es una alimentación muy baja en carbohidratos y alta en grasas, cuyo objetivo es que el cuerpo entre en un estado llamado cetosis (estado en el que el cuerpo deja de usar la glucosa como principal fuente de energía y empieza a utilizar la grasa)

Lo que en la práctica suele significar:

-casi nada de pan, pasta, arroz o legumbres
-fruta muy limitada
-grasas y proteínas como base de la alimentación

La pregunta del millón: ¿Funciona para bajar de peso?

Esta es la parte que genera mucha confusión.
Sí, muchas personas bajan peso al principio, pero no todo lo que baja es grasa.

Al reducir drásticamente los carbohidratos se pierde mucho líquido, se vacían reservas de glucógeno y puede llegar a perderse masa muscular.
La grasa corporal, en cambio, siempre se pierde de forma lenta.
No hay atajos mágicos para eso, por muy bien que suene en redes sociales.

Entonces vayamos a lo importante… ¿la recomiendo?

Para perder peso, no.
Y no porque sea “mala”, sino porque no es sostenible para la mayoría de personas.

La experiencia real que se experimenta suele ser así: al principio motivación, sobre todo al ver resultados tan rápidos, pero luego viene el cansancio de una dieta tan estricta y limitada, con ello la frustración y más adelante el abandono y el temido efecto rebote.

Además, puede generar una relación poco sana con la comida:
miedo a ciertos alimentos, culpa, rigidez excesiva y sensación constante de “hacerlo mal”.

Hay casos concretos (condiciones médicas específicas) donde esta dieta puede tener sentido, pero como método para cuidarse… no es la solución.
El problema de la Keto no es el plan que sigue, ni los carbohidratos, ni ningún alimento en sí.

El problema es pensar que para cuidarte tienes que llevar a cabo una alimentación extrema, restrictiva o incluso incompatible con tu vida.

Las dietas que más funcionan no suelen ser las más estrictas, sino las que puedes mantener en el tiempo.

Lo que tienes que tener en cuenta antes de empezar cualquier dieta es;

Que te nutra
Que se adapte a tu día a día
Que no te aísle
Que no te haga empezar de cero cada mes.

Porque si una forma de comer no puedes sostenerla en el tiempo,
no es una solución, es una pausa temporal.

Por tanto lo que debes tener en cuenta antes de iniciar una dieta no es si conseguirás resultados rápidos,
sino que debes hacerte la siguiente pregunta:
¿puedo vivir así dentro de un año?

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Rubén Castelló | Dietista en Valencia
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